Un libro que jamás escribiré

Creer o no creer


-¿Qué tienes? te noto pensativa y distante.


-No es nada… o quizás sí, he llegado al punto de quiebre en donde creer en el amor no es una opción. – suspirando bajo la cabeza al terminar su frase.

-¿Ade por qué lo dices? – tomo un poco de agua y se acercó a ella.

-He tenido algunas experiencias muy catastróficas; realmente he notado que nada me funciona, no sé siquiera si tuvieron algún significado en mi vida, si en realidad los momentos vividos fueron sinceros, si el “amor y cariño” que recibí eran puros; en esas pocas relaciones casi siempre me sentí corriendo en círculos, no encontraba una salida y lo peor de todo es que la ausencia de esa persona me afectaba más. Lo que me hace cuestionarme todo el tiempo ¿Cuáles fueron sus intenciones o pensamientos por parte de ellos?

Esa tarde, la tristeza era muy evidente en los ojos de Ade, su brillo particular estaba ausente y siendo reemplazado por una mirada profunda e inquieta que denotaban una seriedad que no suele caracterizarle, se veía vulnerable, su cuerpo pequeño y delgado parecía la trama de una novela desoladora y cruel, en el que para poder llegar a un final feliz tuviera que vivir y pasar por una serie de obstáculos.


Para ella ha sido un camino muy difícil, sus pequeñas y cortas relaciones han hecho de Ade un ser inseguro y desconfiado, sus historias amorosas no han tenido un indico diferente a otras, tuvieron un comienzo, nudo y un desenlace, pero este final no fue el habitual “feliz por siempre”, todo lo contrario, han destruido las ilusiones de su gran corazón.

-Pero… esas relaciones que dices ¿te demostraron alguna vez que te amaban?

-Pues ¿Qué te digo?… Mis primeras relaciones no pasaban de un simple te quiero o me encantas, lo más común – dijo con una risa amarga y su mirada perdida – la última fue la que más tiempo duro; – lo miro directo a los ojos- de hecho, unos días antes de terminar me dijo que me amaba, – su mirada arrojo un brillo poco característico de ella, lleno de mucho dolor, mientras se reía de manera sarcástica- ¿puedes imaginarlo? – cambio su semblante a una seriedad impresionante – por eso se me hace difícil creer en el amor, todo es un espejismo; recuerdo que pasado un tiempo de haber terminado con Él, quería intentarlo una vez más con alguien diferente.

FLASH BACK


Y fue una noche cuando llegaba de un viaje lo vi por primera vez, no fue amor a primera vista solo me causo simpatía, y al enterarme que venían del mismo lugar le di paso a la curiosidad, no podía creer que, en un mundo tan grande, en un lugar tan alejado del suyo se vinieran a encontrar dos almas; desde ese momento supe que ese encuentro no solo se quedaría en una simple coincidencia del destino.


Al día siguiente me lo volví a encontrar saliendo de nuestro lugar de hospedaje, iba vestido con una camisa de rayas azules un jeans a la moda, se veía tan hermoso, que no podía disimular quedar con la boca abierta, Él con una sonrisa me dio un saludo, pero con la parálisis que me dejo al verlo no supe que responderle; me imaginé teniendo una vida con Él y me pregunté si también lo pensaría, quería probar sus labios en esos momentos y deseaba que él también lo quisiera tanto como yo.


-¿Ade? ¡Ade! -preguntó su amiga, tratando de regresarla en sí.


Fin Flash Back.


-Bueno, no sé qué más puedo decirte, entrar en una fantasía no significa aceptar que el amor existe, sería como afirmar que en realidad la tierra si es plana, creer en algo que jamás he sentido o vivido no le doy lugar, como dice el viejo dicho: «ver para creer», pero en mi lugar seria: «vivirlo para creer”. – su mirada estaba vacía, pero a la vez carga de un nuevo brillo, determinación.


-Pero Ade, y lo que viviste con ese chico que te encontraste en tu viaje, ¿no crees que pudo convertirse en un amor?


-Ya te expliqué, no fue real, solo mi estúpida imaginación. – dijo mientras centra su mirada en sus manos, que estaban inquietas, levanto su vista y continuo – Luego de regresar cada uno a su hogar planeamos salir en la ciudad, todo iba también hasta que me di cuenta que no sentía lo mismo que yo, – suspiró y volvió a mirarla a los ojos- me ilusionó porque hizo todo lo que un hombre hace cuando quiere ligar; si, me refiero a eso, los detalles, las canciones de amor que me dedicaba, las miradas, en fin, toda una mentira.- mientras miraba hacia abajo termino diciendo -No entiendo, te lo juro que no lo entiendo, ¿Cómo alguien puede causarte tanta felicidad y a la vez tanto dolor? ¿Cómo puedes seguir pensando que cambiará aun cuando ni siquiera le importas en lo más mínimo? pero lo que más duele es despertar…


(…)


-NAMA


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